Los olivares de Tenute Catena en Bellosguardo, en el Parque Nacional del Cilento

Cilento · a media hora de los templos de Paestum

La tierra es el futuro

Aceite de oliva virgen extra monovarietal Rotondella, de olivos que crecen por encima de los 400 metros en el Parque Nacional del Cilento. Recogido a mano, molturado en frío, embotellado donde nace. Nada más.

El sabor que no cabe en la maleta

¿Te acuerdas de aquel pan?

Una trattoria sin cartel, en algún punto entre Salerno y el Cilento. El pan todavía caliente, un diente de ajo restregado por la corteza, un hilo de aceite verde cayendo despacio. No era una receta. Eran tres cosas bien hechas.

Volviste a casa con fotos del golfo y te diste cuenta de que lo único que no habías conseguido traerte era justo ese sabor. Un aceite así no llega nunca al supermercado: se queda en los pueblos de los que viene. Este viene de Bellosguardo, en las montañas que miran al golfo de Salerno. Ahora puede hacer el viaje al revés.

Jacob Philipp Hackert, A Majura en el golfo de Salerno, 1804. La costa de la que vuelves: la costa amalfitana, en la otra orilla del golfo al que asoman estas montañas.

Dónde nace

El paisaje que tienes en la cabeza existe de verdad

Desde hace doscientos cincuenta años, quien llega aquí desde el norte de Europa pinta siempre las mismas tres cosas: el golfo, los templos, las montañas. Nuestros olivos crecen en medio. Estas vistas se pintaron entre 1788 y 1875; el paisaje, mientras tanto, no ha cambiado demasiado.

Vista del golfo de Salerno pintada por Jacob Philipp Hackert en 1804
El golfo La costa amalfitana vista desde una gruta de Maiori. Es el mismo golfo de Salerno al que asoman estas montañas. Jacob Philipp Hackert, A Majura en el golfo de Salerno, 1804
El templo de Ceres en Paestum pintado por Constantin Hansen en 1875
Los templos Paestum, a menos de treinta kilómetros en línea recta. Sus templos griegos son más antiguos que el Partenón y siguen en pie. Constantin Hansen, El templo de Ceres en Paestum, 1875
El río Sele y los montes Alburni pintados por Jacob Philipp Hackert en 1788
Las montañas El río Sele y el macizo de los Alburni. Bellosguardo está allí arriba, y nuestros olivos están en esas laderas. Jacob Philipp Hackert, Vista del Sele y del macizo de los Alburni, 1788

Tres cuadros de dominio público. Los mostramos porque cuentan este lugar mejor que cualquier foto de archivo.

400 m Altitud de los olivares
533 Polifenoles en ppm, por encima de la media de la variedad
73,8 % Ácido oleico
100 % Rotondella, sin mezclas

Reconocimientos

Lo que dijo quien lo ha probado

3 Pinceles

«Los mejores aceites de oliva virgen extra de Italia 2026» — L’Arcimboldo

Pietrangelo entró en la guía con tres Pinceles en la categoría Excelencia. La ficha habla de un frutado de aceituna con marcadas vetas herbáceas y de un sabor dulce y almendrado, con amargo y picante en perfecto equilibrio.

La ficha en la guía

1.º puesto

Food Experience Festival, Bellosguardo

Primer clasificado en la edición de 2025. No un jurado técnico: el voto de quienes estaban allí probando, en el pueblo donde nace el aceite.

Nuestra cosecha

Un solo aceite, en el formato que necesitas

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Nuestros productos

Análisis sensorial · elaboración ASSAM Marche e IBIMET–CNR

Qué estás probando, exactamente

Este perfil no lo hemos escrito nosotros: procede del examen realizado sobre el Pietrangelo, y lo reproducimos tal cual.

Color
Verde con reflejos dorados, fluidez media-alta.
Aroma
Una armonía aromática equilibrada: frutado de aceituna verde, alcachofa, hierba y almendra.
Sabor
Dulce en la entrada. El amargo y el picante quedan ligeros en el final, pero persisten. El retrogusto es limpio, de almendra y hierba.
Maridajes
Pescados a la brasa, verduras, carpaccio. Siempre en crudo, vertido al final.

El amargo y el picor al fondo de la garganta no son un defecto: son los polifenoles. En esta muestra se midieron 533 ppm, por encima de la media de la Rotondella, que es 436. Son los mismos compuestos que mantienen el aceite vivo más tiempo.

La historia

El nombre viene de un reloj de bolsillo

Nuestra familia se apellida Pepe, pero en Bellosguardo todos la conocían como Catena — «cadena» en italiano — por el reloj de bolsillo con cadena de oro que nuestro bisabuelo Pietrangelo llevaba siempre encima. Entonces casi nadie podía permitirse una pieza de oro que no hiciera falta.

El apodo del pueblo se convirtió en el nombre de la finca. El nombre de pila del bisabuelo acabó en la botella de aceite. El apellido, entero, en la etiqueta del picante.

Los olivos, en cambio, estaban aquí mucho antes que nosotros. La Rotondella es una de las variedades más antiguas de Italia y, según los estudiosos, llegó a estas colinas con los focenses, los griegos que hacia el 540 a. C. fundaron Elea, la ciudad de Parménides, a unos treinta kilómetros de aquí. Sigue siendo la variedad más extendida de la provincia de Salerno. El nombre le viene de la forma casi esférica del fruto.

— Michele, Grazia, Adolfo y Marianna · Bellosguardo, Italia

Conócenos

Las botellas Pietrangelo de 750 ml y 250 ml junto al PepeRoncino, el condimento al picante

Jacob Philipp Hackert, Vista del Sele y del macizo de los Alburni, 1788. Son las montañas de Bellosguardo, pintadas treinta años antes de la fecha que la marca lleva todavía hoy.

Si vienes a vernos

Lo que hay alrededor

Bellosguardo nació de una venganza. En 1246 Federico II arrasó Fasanella para castigar a un barón que había conspirado contra él; los supervivientes subieron la colina y fundaron el pueblo donde estamos hoy. A media hora hay dos lugares que casi nadie espera.

Le case di pietra abbandonate di Roscigno Vecchia, nel Cilento
Roscigno Vecchia Un pueblo vaciado y nunca derribado: los desprendimientos echaron a la gente casa por casa durante el siglo XX, y las casas siguen en pie. Se camina por él en silencio. Roberto Vito Gerardo · CC BY-SA 4.0
Le gole del Calore: acqua verde fra pareti di roccia bianca
Las gargantas del Calore El río ha excavado una garganta estrecha en la roca blanca. El agua es verde y helada incluso en agosto, y se recorre en canoa o a pie por la orilla. Manuela Martinelli · CC BY-SA 4.0

Fotografías de terceros, publicadas con licencia libre: el autor se indica bajo cada una.

Aceitunas Rotondella recién recogidas, verdes y moradas, en la caja

Cómo nace

Tres gestos, ningún atajo

Recogida a mano

Las aceitunas Rotondella se recogen a mano, una a una, en las colinas del Cilento interior. Es la forma más lenta y la única que no daña el fruto.

Molturación en frío

La pasta de aceituna no se calienta nunca. El calor daría más aceite y más deprisa, pero quemaría justo lo que vale: el frutado verde, la alcachofa, la almendra.

Una sola variedad

Sin mezclas ni cortes. Un coupage sirve para que el sabor sea idéntico cada año; un monovarietal deja que la añada se note y, a cambio, te da un perfil reconocible.

El segundo, desde 2020

PepeRoncino

Las cuatro primeras letras del nombre son el apellido de la familia. Es 96,8 % aceite de oliva virgen extra, 2 % aroma de guindilla y 1,2 % guindilla. Tres ingredientes, y nada más. Picante decidido pero educado, hecho para levantar los sabores, no para callarlos.

Lo mejor, sin embargo, no se come. Dentro del estuche hay un kit de cultivo: tres semillas de guindilla Capsicum chinense, un disco de fibra de coco y una tarjeta ilustrada a mano por el maestro Raffaele Gerardi con las instrucciones. Se sumerge el disco en agua templada, se divide en tres, y de ahí nacen tres plantas.

Es la manera que tiene esta familia de decir que el producto viene de la tierra. Y que en la tierra siempre se puede volver a empezar.

Descubre el PepeRoncino

La botella PepeRoncino, condimento al picante a base de aceite de oliva virgen extra, con su etiqueta escrita a mano
El kit de cultivo del PepeRoncino: la tarjeta ilustrada a mano, el disco de fibra de coco y las tres semillas de Capsicum chinense
Al futuro se llega por raíces que se hunden en la tierra. Tenute Catena · la marca lleva la fecha de 1820

Constantin Hansen, El templo de Ceres en Paestum, 1875. A menos de treinta kilómetros de estos olivares. Según los estudiosos, la Rotondella llegó aquí con los griegos que levantaron esas columnas.

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